28/6/09

Se miraron (...) como hacía tiempo no se miraban. Ella no sonrio (...) él lloró. Después las manos (...) entrelazaron, así, los dedos. El té se enfriaba sobre la mesa. (...) le dijo "te quiero", se sonrojó por contarle sobre un abuso, sobre su abuelo, (...) la tierra, la materia, el tiempo (...) ella se acordó con el cuerpo de (...) la mano en el bulto. (...) enfriaba pero él le dijo que la quería, como ella, y que en la semana la vería (...) le dijo que le creía, que temía (...) ella lo celó sin entender por qué y al tocarse el pecho le latieron los dedos.
(...) habían suspirado en la noche, y embebidos del furor poético de tantos libros, de tanto cuerpo (...) la intensidad los bañó al amanecer.

2 comentarios:

M Morgan dijo...

Vos, sos intensa, inmensa, grandeza... te quiero

Ezekiel dijo...

Es tuyo? muy sentido, muchas sensaciones.

Saludos