11/1/18

Descubro al cuerpo como aquello denso, materia irreconocible, limitada, oscura. Me quisiera sin cuerpo, sin ser aquello material que no identifico con todo esto que elijo llamar "yo". No entiendo la vinculación entre esa identidad honda, inmaterial, móvil, y la carne pudriente, máxima expresión de lo que no será. Cómo puede el contenedor de mis secretos y afectos ser algo que no reconozco, no comprendo. Cómo darse la liberación del cuerpo y aún así seguir siendo "algo"?

28/12/17

Milo

¿Cómo se siente el viento
en la cara,
el chispeo de las gotas
del riego vecino?
Un día vas a descubrir
que existe el silencio
y el color
azul
un día vas a mirarme sospechando
que nada de lo que soy
es un acierto
Un día vas a preguntarte
qué es el perdon
y yo voy a contarte
de tu abuela del millón
de lágrimas que le regalé
sin que supiera
ella o yo
muy bien
por qué.

22/12/17

Me llueven imágenes aterradoras. Mi mamá, un cuerpo vencido en una cama tan corta. Sus piernas, allí, parecen larguísimas ante la flexión obligada. Su boca rota por la sequedad, a nadie le importa el agua más que a nosotros. La informaciòn no es dada, ellos saben lo que nosotros no. Por eso pensamos en el agua, por eso no sabemos si está bien llorar. Sus huesos se rompieron y hoy es polvo. Polvo y una pregunta como un árbol. Ya no se lo que tampoco supe. Le agarré la mano y le susurré perdón, imaginando que quizá me escuche. Yo no supe perdonar lo que yo misma hice. No entiendo el tiempo, las fechas, los momentos. Volví a temerle al silencio, a quien no mira, a quien se aparta. Volví a callarme, a esquivar con los ojos, a aburrirme para excusar. Me duelen los muertos de la historia porque al perderla a ella entendí lo que es perder.

17/12/17

Flores de Bach III

No es posible forzar al otro. Hay un lugar liberado a la elección. Allí donde descansa su entereza, es donde se fija el límite de nuestro alcance.

No pude permanecer
despierta
caí como cada noche
vencida por un día extenso
y sofocado
no se elegir.
Mi permanencia ya no es
intento de perpetuidad más bien
un silbido en la noche
para avivar a un camarada
para dar señal de presencia
para que alguien me mire
y me vea.

12/12/17

Se vuelca en mi
como sabana fresca
la ansiedad que tortura reiterando
ebullición en las rodillas y asco
en el pecho
el corazón galopante
la apertura seca
tanto silencio
no sale llorar pero es lo único que libraria
de este peso al cuerpo medicado.
Tengo, otra vez, el desasosiego
del trazo, del miedo
la terrible inquietud
de no entender.

15/11/17

Mamá

Cuántas veces te nombré
con las manos en el pecho
en la boca del estómago en el
hueco donde se siente latir;
preguntaba en silencio
la duda madre eras vos
y la boca se iba secando por preguntar
lo que no tendría respuesta
si tus oídos eran la sordera
como mi voz el mutismo rey
todo lo impuse con las manos en ese hueco
todo lo armé de máscara y grito
cuando se ensombreció el dia
y distinguir las horas me fue imposible
ahí te vi despegarte de vos
tus huesos ya no quisieron
y tú piel se estiró tanto que palideció
Saqué mis manos del rincón seguro
y te acaricié la espalda ahí
justo en el hueco en que tu corazón
aún latía, aun podía latir
Dejé en mi último perdón dicho
lo que quedaba en
de saber
cruzar la última puerta del llanto que desgarra
fue cruzar el último marco del espejo roto
ya no hubo Yo que se mirase
a los ojos
reconociendo a alguien.

9/11/17

Flores de Bach II

Cada día se impregna de lo que acontece. En un sólo día podemos habernos visto atravesados por sutilezas o por extremos, que según el caso dejarán huellas más o menos visibles. El reencuentro con una amiga, una conversación comprometida con alguien amado, descubrir qué es lo que causa un malestar, cambiar el combinado de un remedio, sentir adrenalina por algo irreal, o saber que soñamos algo demasiado intenso que nada de nosotros sabe cómo recordar. A cada hora suceden cosas, nosotros estamos aconteciendo. Sin embargo los vaciamos al eliminar el factor conciencia. Hay un ciclo perfecto y es el que nos antecede. Está por debajo nuestro y rige cada pisada. En los sueños hay alguna clave de comprensión, pero el cemento nos restringe su llegada. Pienso en animales con frecuencia, sobre todo en el modo que sus ojos se fijan en algo. Imagino cómo es que mi mano podría acariciar tal o cual pelaje, y siento placer. El cuerpo se desaprendió a sí cuando fue obligado a sentir como nunca. Entonces el miedo brotó, y el silencio ganó su necesario espacio. Entonces estar bien empezó a ser tarea de sanación, y no simple compromiso ante lo ajeno. Bebo, y pienso en mi arrepentimiento. Algo que jamás creí sentir, aparece como un signo que busca ajusticiar el relato. Yo escribí demasiadas páginas del libro, y al final no supe cómo terminarlo.

3/11/17

Pecho

En el sueño mi mano
te tocaba el pecho
la otra en el mío
había luz en cada
palma y el latido
acompasado
rimaba con los ojos
que ardían profundo en
los otros
te preguntaba ¿lo sentís?
Como si supieras decir
algo
y sonreías entendiendo
y sonreías un poco más
en tu pecho y el mío
inflamado de vodka y sol
sentíamos el latir de todo bebé
en todo rincón
los hijos del mundo latían
acompasados
hermanos
en nosotros estaba la luz
que iba a abrirle paso
que iba a hermanarse
para que respiren
para que descubran.
Entonces lo narré y fué
solamente
la restricción del puesto
la que objetivó el traslado.
No hay fondo
más hondo
que la falta
de sentido.
 

26/10/17

Flores de Bach. 1

No viví mi juventud con la libertad que hoy quisiera haberle dado. La añoro, al ver la piel tersa de los otros, al ver el despojo, la urgencia. Ya no me urge vivir, tan sólo vivo.