11/1/11

Tengo que arrastrarme por el suelo para verlo. Tengo que salir y acariciar el manto que lo cubre para así aprender a quererlo. Porque sintiéndolo así como lo siento es que me quiero. Por sus ojos yo también aprendo a verme. Pero desde el suelo: siempre por el que renazco. Porque me paro en cada duelo, en cada doler sucede: las pequeñas muertes, las que desintoxican (así dijeron); mientras tanto me arrastro, porque no puedo menos. Repto por los suelos sucios de prostitutas, médicos, ingenieros y artistas que nunca fueron. Mi genética muere en cada pelo caído.

Lo veo dormir. Lo escucho dormir y son mis dientes los que se frotan, los que se presionan, los que rasgan las viejas heridas del lenguaje y todo brota. Me vuelvo a ver (fue hace tanto). El autoservicio calma tanto como el auto análisis, porque nunca fue tan fácil engañarse. Pero sangro (sigo en el suelo), sangro en mi batalla metafísica hasta que me duermo (nunca duermo, nunca se duerme). No hay fortaleza que sobreviva a nombre alguno. No hay esfinge inamovible en tu pecho.

Mi amor. Tu pecho. Tu palabra. Tu silencio. Yo la inexperta caída entre tantos brazos que nunca sostuvieron. Yo la que se desarma, la que orbita (horas atrás el sueño en que te vi andar), la que no sabe hablar, la que nunca supo decir.

Mi amor. Vos y el mundo; vos y mis cosas.

 
(a Mauro)

1 comentario:

Mauro dijo...

Se va la voz puedo seguir cantando
Si te vas vos, ay ya no se que hago
Quiero seguir, quiero seguir cantando
Pero más quiero que te quedes a mi lado
Quiero vivir hasta morir contigo
Quiero morir para vivir contigo
Quiero seguir rondando en tu camino, me haces feliz,
Me haces sentirme vivo
Y no hay nada que mi alma desee más
Quiero tus ojos brillando al verme llegar
Yo solo quiero escuchar de tu boca decir
Ven conmigo a mi casa a vivir junto a mi
Ya te estaba esperando y me alegro de ver
Que has cumplido mi pacto y me has sido fiel
Yo quiero hacerte reir

-Se va la voz de Skapaltata-