30/6/09

Empapada sonrió. Desde la otra esquina del amor, la observó atravezado por la espina. Su mano picaba desde hacía tiempo, varias sombras se habían nombrado entre sus dedos. El fantasma del cuerpo de la mujer tembló. Recordó que era el olvido.

4 comentarios:

Hermes dijo...

el vértigo-temblor de ser uno para otra cosa


[lo ilimitado es insostenible, lo insostenible es muy pesado. Me gustó eso]

val dijo...

muy bueno

gracias por compartirlo

besos

Ignacio Reiva dijo...

Excelente, me dejas pensando con cada frase de tus cuentos. Un beso.

Ulises V. dijo...

Muy bello mujer, me pasare por aqui mas seguido, te sigo :)
Saludos.